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Todas las adicciones, independientemente de su origen o sustancia, actúan en el organismo mediante un mecanismo de recompensa similar, que es el que provoca la adicción. Las adicciones más habituales son las siguientes.

  • Alcohol: Aunque por su amplia aceptación social no se percibe como peligrosa, el alcohol es la sustancia más consumida en nuestro país y el alcoholismo es la adicción que más trastornos produce. Más información sobre el alcoholismo.
  • Tabaco: La planta del tabaco, en sus distintas presentaciones, contiene un químico llamado nicotina, que es una sustancia muy adictiva. La nicotina genera efectos antidepresivos y de alivio sintomático de la ansiedad.
    Aunque el número de fumadores de cigarrillos ha disminuido considerablemente en los últimos años, la tasa de mortalidad asociada con la adicción al tabaco sigue creciendo. Junto con el alcohol, se considera una droga “puerta”, puesto que acerca al consumo de sustancias ilegales.
  • Cannabis (marihuana): Es una droga derivada de la planta de cáñamo cuya sustancia adictiva más conocida es el tetrahidrocannabinol (THC). Suele consumirse fumada en distintas presentaciones, siendo las más frecuentes el hachís y la marihuana (lo que comúnmente se conoce como “porros”). Se trata de la sustancia ilegal más consumida del país, con una preocupante prevalencia entre los adolescentes. Esta droga deteriora la memoria a corto plazo, el aprendizaje, la habilidad para concentrarse y la coordinación. Su consumo prolongado puede conducir a problemas psíquicos graves como ansiedad generalizada, agorafobia, alucinaciones y, en las personas susceptibles, puede causar psicosis.
  • Cocaína: Es la sustancia que más demandas de tratamientos de adicción produce. Es un estimulante que se extrae de la planta de coca y que se vende mezclado con otras sustancias inertes, como el talco o la maicena.
    Suele consumirse por inhalación o por inyección y a menudo se combina con el consumo de otras drogas. Además, es un estimulante de corta duración, lo que hace que las personas que la abusan tomen la droga muchas veces en una sola sesión (“binge”).
    El abuso de la cocaína puede resultar en consecuencias médicas graves relacionadas al corazón y a los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo. El consumo prolongado de cocaína puede provocar multitud de patologías, tanto físicas, como la hipertensión o las arritmias, como psíquicas, como la ansiedad o la depresión.
  • Las anfetaminas: Son sustancias sintéticas que se empezaron a utilizar para el tratamiento de distintas enfermedades. El consumo de este tipo de drogas estimula el sistema nervioso central generando estados de euforia y agudeza mental. Tienen efectos especialmente duraderos sobre el cerebro y aumentan la temperatura del cuerpo, Sus efectos son especialmente duraderos y perjudiciales para el cerebro y conllevan un aumento de temperatura corporal, originando problemas de corazón y hasta convulsiones.
  • El éxtasis (MDMA): Es una sustancia derivada de las anfetaminas que además de ser estimulante, produce alteraciones de la mente. Su consumo, igual que el de las anfetaminas, aumenta la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y además puede causar de deshidratación. Sus efectos sobre la mente van de la ansiedad a la paranoia.
  • LSD: Es uno de los alucinógenos más potentes. Los alucinógenos son drogas que alteran la percepción de la realidad. Sus efectos son impredecibles y los consumidores pueden experimentar alteraciones visuales, auditivas y táctiles que parecen reales, pero que no lo son. Pueden generar en el individuo un aumento de la frecuencia cardíaca, y también sudoración, falta de apetito, falta de sueño y temblores.
  • Los opiáceos: La heroína tiene su origen en el opio, cuyo consumo produce euforia y una sensación de relajación general. Disminuye la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la agudeza visual. Entre otras drogas de la familia de los opiáceos están la morfina y otros analgésicos que tienen usos médicos, por eso genera también indiferencia al dolor. Sin embargo, su uso no médico o su abuso puede resultar muy dañino.
  • Los psicofármacos: Cada vez más utilizados con fines no médicos, que pueden causar adicciones con graves consecuencias. Los más utilizados como drogas son los analgésicos, los sedantes y los estimulantes. Cabe destacar un preocupante aumento del consumo por parte de jóvenes y adolescentes, dada la errónea percepción de que no son peligrosos porque en ocasions son recetados por médicos.
  • Los esteroides: Los anabólicos son variantes sintéticas de la testosterona, que se utilizan para aumentar la masa muscular y mejorar el rendimiento físico. Su abuso genera acné severo y enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares e infecciosas.

Un hecho habitual y muy peligroso es el consumo combinado de dos o más drogas, independientemente de si son legales o no. Su interacción implica riesgos significativamente mayores que el consumo de esas sustancias por separado. Para abordar el tratamiento de estas adicciones, es necesario reconocer las dos patologías por separado.

  • Comportamientos adictivos: En ocasiones las adicciones no son provocadas por una sustancia química, sino por una actividad que es capaz de generar un mecanismo de recompensa similar al de algunas drogas.Algunos de los comportamientos adictivos más comunes son la ludopatía o las adicciones al sexo o a internet.Estas adicciones tienen importantes y peligrosos efectos en el equilibrio emocional y en la escala de prioridades vitales de la persona adicta, para quien esta actividad pasa a convertirse en una prioridad vital.

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