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La adicción es una enfermedad caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de drogas. Se considera una enfermedad del cerebro porque tiene un efecto directo sobre éste, modificando su estructura y su funcionamiento. Durante los últimos años, han sido identificados muchos de los factores genéticos y ambientales que nos ayudan a abordar mejor el tratamiento de las adicciones y a reducir sus efectos sobre el individuo, la familia y la sociedad.

Las drogas actúan en el organismo estimulando el circuito que regula la emoción y el comportamiento, generando una percepción de placer. El consumo prolongado de una droga hace que aparezca el llamado ‘efecto tolerancia’, que implica que cada vez se necesitan mayores dosis de la sustancia adictiva para obtener el mismo efecto. De este modo los cambios que las drogas provocan en el individuo pueden prolongarse y acarrear cada vez peores consecuencias.

Este proceso adictivo puede suceder con distintos tipos de sustancias, ya sean legales o ilegales. Cabe destacar que España es uno de los países de la Unión Europea con una prevalencia más elevada de consumo de alcohol, tabaco, cannabis y cocaína. Además, la edad de inicio de consumo es cada vez más precoz, por la baja percepción de riesgo por parte de los jóvenes. Es por eso que la adicción se puede definir también como una enfermedad del desarrollo, puesto que típicamente comienza en la adolescencia.

En algunos casos, los factores genéticos o la existencia de otros trastornos psicológicos, como la depresión o la ansiedad, pueden incrementar los efectos reforzadores de las drogas. Esta combinación de adicción y otros trastornos mentales se conoce como patología dual, y requiere un tratamiento especializado.

¿Por qué consumen drogas algunas personas?

Diversas causas explican el inicio del consumo de drogas:

  • Para obtener placer. Las drogas actúan directamente sobre el sistema de recompensa o gratificación, generando una intensa sensación de placer. En algunos casos, como en el consumo de estimulantes, esa euforia va seguida de sensaciones de poder, confianza y energía. En cambio, con los opiáceos, la euforia es seguida por sentimientos de relajación, tranquilidad y bienestar.
  • Para auto-medicarse. Algunas personas comienzan a abusar las drogas con el objetivo de disminuir sentimientos de angustia, ansiedad o tristeza. Especialmente el estrés puede jugar un papel importante en determinar si alguien inicia o continúa abusando de las drogas y en las recaídas en los pacientes que están recuperándose de su adicción.
  • Para mejorar el rendimiento. La necesidad que algunas personas sienten de mejorar su rendimiento intelectual, mejorando la atención, la concentración o la memoria con sustancias químicas puede jugar un papel similar en la experimentación inicial y en el consumo continuo de la droga.
  • Para experimentar o “porque los demás lo hacen”. La presión que ejerce el entorno sobre el individuo tiene una gran influencia sobre su comportamiento. Esta influencia es especialmente intensa durante la adolescencia, etapa durante la que la corteza pre-frontal del cerebro, la zona encargada de la evaluación de las situaciones, está aún madurando, lo que aumenta el riesgo de tomar malas decisiones, como el consumo de drogas.

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